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Category Archives: Musica

Hace unos días lei por ahí que los ochentas fueron una década que debe ser olvidada. Mientras repasaba el texto, los recuerdos y las lágrimas se sucedían como si una fuerte ventisca arrasara con este siglo XXI para trasladarme en el tiempo, y añorar estar en la época en que la ropa y la música bastaban para seducir a la juventud espinillenta y parcialmente velluda de esos días. Como olvidar momentos en que tipejos de escasa categoría aparecían como callampas en la televisión, cantandole al amor. Y no porque el amor esté mal, sino porque el mal gusto con que se mostraba era simplemente aterrador. A pesar de eso, mi corazón está dividido. Aborrezco ese pasado, pero estoy tan lleno de placeres culpables que no puedo evitar sentir que ese tiempo pasado efectivamente fue mejor. Quizás porque no habían responsabilidades demasiado importantes, o porque jugar o vagar o hablar pelotudeces fuera igualmente válido que cualquier conversación que podríamos tener ahora de adultos con algún contemporáneo, sobre temas realmente importantes .

Lindos ochentas. Esos que ahora avergüenzan a unos e intimidan a otros. Y que culpa tiene esa década?. Simplemente darnos más de lo mismo, sólo que con dudoso estilo. Peores eran los noventas, donde una tropa de desvergonzados se paseaban por los medios de comunicación masiva, para enrostrarles en la cara a esos soldados del pop de antes, que ellos llegaban a renovar todo, a cambiar el mundo y a conquistarse a todas las chicas. Y bueno, quizás en parte era cierto, salvo porque uno con pinta de machote terminó en algún baño de restorán compartiendo su amor, claro que con otro chico…

A pesar de todo, agradezco que esas dos décadas hayan pasado. Me siento bien en ésta en que las guitarras comienzan a sonar con más fuerza, y donde el punchi punchi tiene tanta difusión como el rock. La diversidad en su máxima expresión. “Muera el pop!”, es mi arenga final. El asqueroso, el que hace rato va en retirada. Ese que anuncia su retiro de la musica (gracias San Guchito, por favor concedido). El resto tiene permiso para un revival. Incluso éstos. Porqué?. Quizás porque en el fondo del corazón, personaje tan detestables como ellos, me hagan recordar que ésos al igual que ahora, son buenos, muy buenos tiempos.

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Así que es ahora o nunca. Un tema de Los Tres hecho con webcam y editado en media hora. El insomnio y la ansiedad porque llega mi hija en unas horas más me tienen haciendo cosas indecibles. En fin. Ojalá les guste.
Felicidades!.

Este es escencialmente un regalo para la Carlita, mi hija. Pero también en un recreo a todos los post medio tristones en que he incurrido últimamente.
Es un videoclip que grabé, edite y postproduje, para la sección Musitronia de TVN, donde los pendejos aparecen creyendose estrellas de la música. Bueno, todos salvo la Carlita que ya es una estrella, obvio.
Si a alguien le interesa la técnica que se usó para grabar el clip (pongan atención a las imágenes), feliz se las cuento por mail.
Una cosa mas. Jotes abstenerse de comentarios en el blog. Estoy armado.

pollitonline

Link: Carlita en Tronia. Vía GoogleVideo

(Continuación)

Durante el día existió la necesidad imperiosa de tener colgado al cuello una cinta con gancho para el llavero y que decía simplemente Creamfields. El accesorio además, incluía unas tarjetitas con los horarios de los DJ´s y el lugar en que iban a estar. Eso sí, el trámite para conseguir una era asquerosamente odioso. Eché un vistazo a las interminables filas, y claramente decidí no ser un “feliz propietario”: mínimo era estar una hora y media a pleno sol. Al rato -y para felicidad del grupo que estaba en la caseta de trabajo- unas chicas de la marca de cigarrillos que auspiciaba, llegó con 25!!! de esas cosas. Todas desaparecieron, por cierto. Después supe que algunos las estaban vendiendo a 10 pesos argentinos (unos 2200 chilenos), o haciendo trueque (cambio) por alguna pastillita loca que anduviera por ahí. Y no. No era yo, ok?

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Ahí estaba Jugarte, escuchando “Smack My Bitch Up!”, pegado a la Tierra unas horas más tarde. Las pantallas llenas de publicidad, y de la emisión oficial del evento mostraban que quizás era de los pocos que estando en ese infierno del escenario principal, no estaba saltando. A mi lado, tres tipas increíblemente guapas. Todos (me incluyo) con la lengua afuera. Sólo bastó que un galán avezado le preguntara a una si bailaban juntos, y que de vuelta llegara un “no gracias” pero con voz ronca, para que las risotadas salieran por docenas. Por lejos, los tres travestis más lindos que he visto.

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Después de una hora cuarenta minutos de Prodigy, recordé que estaba en ese lugar por un trabajo y no por diversión. Quise acelerar el paso entre la gente, pero la masa lo impedía. El público estaba para otras cosas; además el vodka (y no el speed por cierto) me hacía ver todo en slow motion. Trece mil comerciales pasaron delante mío; cada uno de los que estaba ahí era un eventual protagonista con sus saltos en cámara lenta. Chicas que saltaban y cuyo sudor atrasado golpeaba sus cuerpos de vuelta; condones inflados que paseaban entre la multitud y el vocalista de un grupo que no halló nada mejor que lanzarse a la gente y que ésta lo mantuviera suspendido por segundos interminables…
Si, CreamfieldsBA estuvo muy buena. Paraguas de diversos colores que tenían también diversas razones de ser. Los rosados por tradición, los negros por si llovía y los fucsias por drogas variopintas (por lo que me contaron, yo no vi nada); ganas de zamarrearse, drogarse y engrupir a cuanta mina diera vueltas por el lugar también era un leit motiv más que válido. Reconozco que con un par de chicas hice al menos contacto visual -lo que confirma que algo de sex appeal me queda-; pero de ahí a meter conversa, olvídenlo. Claro que había gente que en su afán de conquistar a alguien a como diera lugar, terminaba como este tipo:

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Y ya de mañana, la salida fue tan curiosa como la entrada. No había notado que ese sector estaba cerca del Rio de La Plata, y que entre las muchas curiosidades, tenía ni más ni menos que un dique seco!!!.

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Dentro de esas instalaciones unos 15 barcos (de la clásica lancha al buque carguero), todos en la calle de boxes, cambiando neumáticos, limpiando lo vidrios, echando bencina y revisando los niveles de aceite. Bueno, quizas exagero, pero no me pidan que a la hora que iba saliendo de allí, mis ideas fueran lo más claras que existen. Aunque les juraría que ví a un tipo cambiando bujías a un transatlántico. En serio. Créanme. Estaba sobrio, ok?. Hey!

A las 6 y veinte de la mañana del domingo estaba saliendo de CreamfieldsBA.
Y eso no seria un problema si hubiera llegado a las 2 de la mañana al lugar en que se hizo. Un terreno como ese que había en la Costanera, al lado de esos edificios feos de Vitacura, aunque unas 6 veces mas grande. Mi problema fue que tuve que llegar a las 3 de la tarde, y más encima a trabajar. Aunque les reconozco que de trabajo, así como quien llama trabajo, no había tanto. En escencia, era poner algunas cosas en orden en una compu y voilá!.

Mis oídos quedaron agotados de tanto punchi, punchi. Más si les cuento que a mi lado estaba instalado uno de los 10!!! escenarios que estaban dispersos por el lugar. La única y real motivación para estar allí, fue lo que me pagaban y que en algún momento de la noche se subía al “Main Arena” (muy siútico pa mi gusto), el grupo inglés Prodigy, que junto a Paul Oakenfold (un tipo que coloca discos y hace saltar a la gente), eran los platos fuertes de la noche.

Reconozco que en mi ya cada vez más lejana juventud tuve mis 15 minutos punchi. Claro que decidí escuchar a Underworld, los mismos Prodigy y algunas versiones mas bailables de Groove Armada, por citar nombres. Pero lo que no comparto (que tolerante que soy), es que existan tipos como Capri (Caaapri, nombre de chocolate!!!), Deep Mariano o Simbad. Mi pregunta es: el que los asesora con los nombres, se tomó 26 speed con vodka acaso?. Porque no me van a decir que los nombres son muy cool. Para nada. Es más. Rayan en la carcajada. Y más aún si el que escribe también se tomó 26 speed con vodka.

Fumé marihuana (que en el aire circulaba como una gran nube, ni siquiera fue necesario echarme un pitito a la boca); vi mujeres desnudas (que ya casi las había olvidado); mucho tipo devolviendo sus raras combinaciones al lado de los árboles, mucha mina con faldas que empezaban y terminaban en el ombligo, y mucho, pero mucho zombie pululando. Ojos muuuy abiertos, todo muuuy eufórico, todo muuuuy loco. Era mi primera vez en un evento de estas características, así que no puede evitar hacer algo de sociología mientras veía a la fauna que asiste a este tipo de fiestas. Y precisamente, mientras fijaba mi vista en los atuendos, actitudes y personajes que daban vuelta, terminé en aquel escenario central, donde un gran golpe seco anunciaba a Prodigy. Fue intimidante. El sonido retumbaba mi caja torácica, las luces me alucinaban, y el público a mi alrededor me animaba a saltar con ellos. Yo estaba pasmado. Inmóvil. Escuchar a unos tipos de verdad cantando sobre un escenario es algo que sencillamente se agradece. Con eso, ya me sentía pagado. Aunque mi trabajo (por el que realmente me estaban pagando) estuviera abandonado. Pero eso compañeros, será parte de otra historia. Ahora es momento de dormir. Hasta pronto.

Lo reconozco: traté por todos los medios. Me pasaron un libro de caricaturas y letras traducidas, vi la película, escuché concienzudamente muchas de sus canciones. Leí cuanta noticia salía en los diarios sobre ellos, tratando de encontrar algo. Y no.
Hoy borré a Los Beatles de mi compu. Definitivamente no me gustan.