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Si hace unos 10 años alguien hubiera hablado sobre un fenómeno llamado globalización, probablemente le habrían dicho que estaba loco, que no iba a ser posible que todo el mundo estuviera comunicado con todo el mundo, que la brecha digital iba a impedir que los groenlandienses pudieran estar 100% comunicados con los tuvaluenses (lindas islas aquellas); que la vieja de la esquina iba a poder mandar un mail a su hijo en Chipre, y que el pelotudo que está en Chipre (pudiendo haberse ido a Hong Kong que es más lindo), iba a poder comprar flores para su mamá por la tienda online de Kiribati, para que le llegaran a su vieja al día siguiente en un vuelo de FedEx.
Sin embargo, la globalización ya está aquí, todo el planeta está conectado, las redes digitales son una realidad, el comercio electrónico funciona, los emails son cada vez de mayor capacidad y eficacia, y nuevas herramientas han venido a impulsar aún más el acercamiento de toda la Tierra en un lugar común: la red.
Porqué hago esta reflexión un día feriado a las 7 de la tarde?. Simplemente porque la revolución digital también creó el blog como un medio de comunicación que permite expresarnos y abrir “vitrinas virtuales” para que CUALQUIERA nos visite, y se entere de las cosas que sus autores deciden expresar en este medio revolucionario y poderoso. La desventaja de todo esto, de la internet, de las nuevas vías de comunicación, de la cercanía, es que cuando escribes algo, fácilmente todo el mundo se entera. Iba a Chile de sorpresa, para que a mis viejos les diera un ataque (de felicidad, no al corazón). Pero este puto fenómeno me jugó a favor y en contra. A favor, porque lo publiqué con la certeza de que los principales involucrados -mis padres- no iban a verlo porque no cachan nada de internet, y porque en la familia no son más de 2 los que saben que escribo en un blog. Además, un mail de advertencia fue enviado precisamente para evitar alguna filtración. En contra, porque uno de esos dos que sabe, no recibió el mail y no encontró nada mejor que llegar hoy a la casa de mis papás, diciendo: …”y zupieddon que viene Javiedd a Chidde edd 21 de ezte mez?…” (léanlo con voz de gilipollas angustiado por dar una exclusiva).
Odio la globalización. Y por los próximos 30 minutos también al hocico de tarro de mi hermano.

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2 Comments

  1. wuajajaajajajaja…que mala raja, cagó toda la sorprea. Pero bueno, aunque no lo creas, yo he sido una vez más víctima de la globalización y en Globalmac ya no me quieren ni ver XD.

    Más informaciones aquí! Felipeiglesias.cl The Blog Version : Célebre Flaiteada!

  2. uta que mala!
    pero el ser esperado tiene sus ventajas; cuando el niño vuelva a su casa tendra sus comidas favoritas, su camita estará preparada y ya tendra más de una fiesta organizada.

    saludos.
    y digo lo mismo que usté comento en mi ultimo post.


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