Skip navigation

Monthly Archives: September 2005

Haciéndome parte de la oleada de héroes anónimos, que pululan en el planeta, me veo en la obligación de revelar lo que estudios científicos de peso avalaban hace ya un tiempo:LOS CINES CON MALOS ASIENTOS PUEDEN DEJARTE LA ESPALDA EN LA MANO!!!. Por lo mismo, decidí elaborar una pequeña guía para que no asistan a algunos salas de Capital Federal, a no ser claro, que escojan sentarse en el suelo, o que la película valga realmente la pena el sacrificio. Aquí los datos:

ARTIPLEX CABILDO. Un cajón de tomates es un bergere de cuero al lado de las asquerosas “butacas” que ofrece este cine. Resortes que acarician tus nalgas, respaldos a punto de caerse de lo mal claveteados que están y un espacio en el que apenas cabe un culo de tamaño estándar ISO9000, son las “joyitas” con que te puedes topar si viajas en colectivo o Subte hasta ese barrio. En este particular caso valió la pena, porque la pelicula era NO-TA-BLE. 2046: LOS SECRETOS DEL AMOR, vale la pena sin duda, a pesar que el sonido era un asco, el proyector se trababa y la imagen que se veía en el telón era sólo un 90% del tamaño real en que se filmó. Apto sólo para quienes usen el tratamiento de Tony Little para abdominales perfectos.

PREMIER CORRIENTES. Lejos el cine que más pena me ha dado. Es en este lugar donde la llamada “magia del cine” se puede apreciar en esplendor. Porque nadie logra comprender cómo un cine que se está cayendo a pedazos por dentro, que corta los créditos de las películas y que permite entrar al público de la función siguente cuando aún no termina la proyección, pueda seguir funcionando. Las filmes son todos los éxitos de taquilla que ya fueron en las salas con butacas cómodas y con hoyito para la bebida, y están allí, precisamente para los que creen que las películas que se estrenaron en enero siguen hasta octubre en la misma sala. Y como no, uno de esos fervorosos creyentes es precisamente quien escribe.

COSMOS. En Chile, el paralelo sería el Anfiteatro Lo Castillo, si es que aún existe. Las sillas -jamás butacas- son de tevinil rojo y acolchado mediocre a base de espuma de muy mala calidad. Eso redunda en que el culo se te hunde y quedas con las rodillas mas o menos a la altura del pecho. Eso en rigor podría ser un problema, salvo porque los ingeniosos dueños del cine aprovecharon de poner filas de asientos a sólo 10 centímetros de distancia unas de otras. Si juegas basquetbol o sencillamente mides más de 1 metro setenta, mejor ni te asomes, es plata perdida y consulta al traumatólogo casi segura. Y como si fuera poco, a este cine también llegan idiotas que además de ver, prefieren conversar las películas.

Acá se celebra todo. Que la mamá, que el día del limoncello, que la semana del estudiante, el amigo invisible y un etcétera que produce mareo. Días atrás me dijeron que la llegada de la primavera se celebra ofreciendo un chocolate a alguna chica y ella te devuelve un beso a cambio. Mi carencia de afectos me llevó al límite. Compré uno chiquito, pero sabroso y lo ofrecí a una guapa chica que esperaba el colectivo. Mi cara de idiota esperando beso fue aplacada con una cachetada y dos puteadas. Antes que llegara la policía, preferí bajar las escaleras y tomar el Subte de regreso a casa. El del dato que se prepare. Es hombre muerto.

En Santiago hay una especie de fiebre por la nueva joyita del cine local. Se llama Play, es la opera prima de Alicia Scherson y fui un privilegiado por verla mucho, mucho antes. En marzo. Puedo decirles que su sencillez y lo bien construida que está la historia les va a abrir esperanzas en los nuevos directores de chilito. Algún curioso empero, estará preguntándose el porqué pude ver esta peli seis meses antes que se estrenara allá. Pues bien. Tal y como versa el texto de Magnolia , las cosas nunca pasan porque si. El tema-motivo fundamental de este post, tiene que ver con la presentación en sociedad del 30% de mi existencia, el de la semillita (se dice que los hombres aportamos el 50%, pero las minas está comprobadísimo que la pasan mucho peor, así que el crédito va para ellas), el que genéticamente permitió que a los 18 ya tuviera poco pelo, el poseedor de la mayor (y mejor) labia que he conocido en mi vida: mi padre. El Nen tuvo la ventura de aparecer en Play, y hoy en exclusiva les presento 5 fotogramas -de los 20 en que sale- para que lo conozcan y eventualmente le pidan autógrafos en la calle.

LA PREPARACION

En esta imagen observamos a “Cristina Llancalleo” (Viviana Herrera, muy guapa), buscando qué escuchar en el juguetito que encontró…

01

EL LOOK

Aquí se mira la chasquilla. Se siente winner. Tanto que hasta el que escribe está medio enamorado…

02

EL PUCHO Y EL SUSPENSO

La Llancalleo sale del Pasaje Central (así se llama el espacio ese), y camina pucho mediante hacia la Plaza Panamá, el sitio donde el sublime encuentro va a tener lugar.

03

LA ACTITUD Y LA CONFUSION

La actitud, porque camina sin titubeos al encuentro (no les pienso decir de quién o qué, vean la peli). La confusión, porque esa gente de atrás no es del barrio. Mi amigo Dalton Gonzalo me explica que son los llamados “extras”, personas a las que se les paga para rellenar una imagen. No entiendo eso del relleno, y discuto airadamente con él. Sigo confuso.

04

MI PADRE!!

Aquí observamos como mi papá viste una polera color azul, con cuello, de manga corta, pantalones al tono y una actitud de galán cinematográfico de los 60. Su expresión distraída es producto del trabajo de personaje que hizo durante dos meses previos a la filmación. Mientras le preguntaba por detalles, me decía que lo más difícil fue hacer la escena real, fluída. Mi padre quería participar más activamente de la acción del encuentro (que no les pienso contar qué es, vean la película), como una manera de aportar la experiencia de un actor maduro, sin embargo Alicia prefirió algo más espontáneo. Cuando la escena concluye, pide el resto de la jornada libre. Está exhausto. Su personaje es muy demandante en el resto de la historia.
Este es mi padre. Mi orgullo. Un beso a la distancia, te quiero viejo. Y ojalá tú a mi también si llegas a leer esto.

05

Perdí la memoria de cuántos 18 de septiembre he pasado fuera de la casa de los viejos. Este sin embargo es especial, como varias fechas que se vienen encima: son mis primeras fiestas patrias en otro país. Acá el rito de la empanada, la chicha, la Parada Militar, los volantines y los curados del Parque O’Higgins queda reducido a esas pequeñas colectividades que en alguna parte desconocida de la ciudad se juntan a compartir nostalgia. Casi siempre son gente mayor, porque a los más jóvenes la fiesta patria cada día les importa menos. Y eso precisamente me llama la atención.
Leía hace un rato que más del 85% de los chilenos no tiene idea qué cresta se celebra el 18. Impresentable. Es como decir que el dieciocho se festeja que Pinocho “liberó al país”, o que la Avenida 11 de septiembre es un homenaje a las víctimas de las Torres Gemelas (un dato real, y que dicen algunos guías turísticos en Santiago). Desconocer qué cosas pertenecen a uno mismo, al país de uno mismo es vergonzoso. Puedo apostar que todos saben que se recuerda el 11 de marzo en Madrid (el atentado terrorista en la estación de trenes de Atocha, por si no lo saben), o incluso el 4 de Julio en Estados Unidos (su independencia. Lo sabían, no?). Pero desconocer que un dieciocho de septiembre de 1810, un grupo de chilenos formaba la Primera Junta de Gobierno, paso previo a la Independencia definitiva (por si alguien no lo sabía), es triste. Hoy también se publicaba un interesante experimento que se hizo para medir conocimientos. Un grupo de economistas con Masters, Postgrados y una ensalada de títulos variopintos respondía las “inocentes” preguntas de la PSU, la prueba de selección para ingresar a las universidades (por si alguien no lo sabía). Los resultados fueron desastrozos. Promedio rojo, y sólo un par de “iluminados” que le apuntaron a algo. Esto sólo confirma que somos un país de tercera, uno en donde creemos ciegamente eso de los “Jaguares de la economía” (como diría Jacques Chirac en un desayuno en París, lo cito solo si alguien no lo sabe, obvio), cuando carecemos de lo escencial para ser de verdad. Es cierto, estamos mejor que el promedio en el subcontinente, pero sirve de algo todo eso, cuando de los colegios está saliendo una tropa de ignorantes?. La educación es DE VERDAD la base del desarrollo de las naciones, pero en Chile siguen habiendo personas que creen que Mekano, SQP y el Playstation son más importantes que saber quién cresta era Mateo de Toro y Zambrano, el que hace casi 200 años integraba el grupo que le decía a todos los chilenos de la época que a partir de ese día empezaban el camino hacia la libertad plena y soberana (PSNLS). En fin. No pretendo hacer una apología a la enseñanza. En mis tiempos de colegio también me preocupaba de pelotudeces, pero al menos leía el diario y preguntaba cuando no sabía. Hoy mientras menos sabes eres más grosso, porque “estás fuera del sistema”, frase que raya en la oligofrenia.
Estar viviendo en otra realidad, en otras costumbres, en otra idiosincrasia, me ha servido para entender sin embargo, que esto es una tendencia. Acá tampoco saben de muchas cosas, la gente ve mucho “Intrusos en el Espectáculo” y “La noche del 10”; compran la revista “Gente” y siguen a Susana Giménez. Y también desconocen quién fue Belgrano y Roca, los que aparecen en los billetes de diez y cien pesos…
Reconozco que abandoné la idea del principio, la de la nostalgia dieciochera, la del sabor de la empanada con huevo y aceituna dentro, para descargar mi bronca sobre la mediocridad, pero saben?. Ya estaría bueno hacerle entender a los que cortan el budín, que hay gente que sí quiere vivir en un país de verdad y sentirse orgulloso de la tierra que los cuida. El cómo hacerlo es la incógnita a resolver (digo, por si no lo sabían).

Nuestros espías informáticos intervienen una sesión de chat… aquí parte del diálogo:

– … qué es esa wea que me mandaste?
– la viste?
– patética!
– na po. vo me mandai weas vacunas a veces, y yo quise mandarte un vacunazo tb…
– es una representación de algo…
– … de algo muy malo
– de algo tristemente malo
– cachai que en el mundo hay weones más patéticos que nosotros?
– más aún y es mucho decir
– sipo. estamos mejor que el promedio y me puso de muy buen humor poder comprobarlo …

Hoy estuvo de cumple la Karina, una ex a la que adoro con el alma. Vivimos un romance tórrido, y que en algún momento sencillamente se fue a la mierda, básicamente porque me farrié a la mina grossa que tenia al lado. Un año juntos y puedo decir con propiedad que a pesar del tiempo, ha sido de lo bueno que me ha pasado en la vida. Sin embargo, hubo un momento (quizás varios), en que ella me odió mal. No tiene que ver con que le haya puesto el gorro por cierto, sino porque hace justo dos años atrás, olvidé su cumpleaños. Al menos eso cree ella, lo que es yo, justifico el desliz asumiendo que soy muy malo para recordar fechas. Siempre mis hermanos pasan el dato el mismo día de los cumples de la Irma y el Nen, mis viejos. Con decirles que hasta propio se me olvida, y eso que tengo un hermano que nació el mismo día. Esa “amnesia” quizás se deba a que los últimos años mi “día especial” los pasé trabajando como cerdo. El tema es que precisamente por ese motivo, decidí no seguir en mi afán desmemoriado. Porque olvidar cumpleaños, dejar de ir a ocasiones en que uno es invitado especialmente, o decir que “no” a algo para lo que habías comprometido tu presencia, es desligitimarte frente al resto, es como cerrar las puertas que los amigos deciden abrir en su vida para ti. Es mamón lo que digo, no lo niego, pero también es cierto que muchos de nosotros nos escudamos en esa coraza del chico cool que nada recibe, y que por dentro siente la indiferencia y el olvido de esos mismos que creyó incondicionales. Nada más pendejo.
De seguro ese temor me tuvo anoche a las 11:59 listo para grabar un saludo de cumple para ella. Dejé a un lado las cosas en las que estaba, y por un momento pretendí ser generoso. Olvidé sacar la basura y poner papel higiénico en el baño (práctica muy poco recomendable). Pero ayer a esa hora sentí que estaba haciendo lo que debía, porque gran parte de la vida “es” de los amigos. De los de verdad. De los que no te abandonan por pensar mal, ni menos por no compartir sus criticas ni pensamientos contigo. Menos de los que te creen inferior, sólo porque sabes menos. No. Hoy aprendí a través de ese pequeño saludo, que es muy fácil saber cuando paso del estado del “conocido” a ese especial, mamón, salamero pero agradable, del “amigo de la vida”.

Esta le pasó hace poco a una escritora que estuvo viviendo en Casaméxico.
Después de una intensa jornada de compras en el sector de Corrientes, un recorrido por la flor de Avenida Alcorta (que en lo personal encuentro notable), y una caminata por el cementerio de La Recoleta, Gabriela decide subirse a un taxi para volver a San Telmo, en un viaje de algo asi como 20 minutos motivados por la hora y la congestión. Se encuentra pues con un tipo joven, con auto a GNC y bastante bien arreglado para ser taxista. A escasas cuadras de iniciar el viaje, éste comienza a hablarle (cómo no), de los clásicos temas porteños. Que Menem se quede allá, que la Bolocco es tonta, que el taxi es un mal negocio, que hay muchos en baires, una que otra mentirilla inflada hasta alcanzar proporciones épicas, etcétera. Gabriela -cansada por su periplo- sólo atina a escuchar con la mejor cara de agrado que le es poisible, aunque solo esperara llegar cuanto antes para poder meterse a la ducha y reponer energías. Chica paciente, no logra entender en qué momento el joven del volante comienza a hablar de temas mas “personales”. Que si es casada o soltera, si vive sola, que porqué lleva tantos libros en una bolsa, que blablabla… quizás en una historia entre un taxista seductor de tercera y una argentina guapa, podría haber otro desenlace -ellas enfrentan a los galancetes y les dicen amablemente que dejen de hacerse los lindos-, pero ella es ecuatoriana (y entiéndase por eso de una personalidad mas parecida a la chilena). Este abordaje de piropos y galanteos, lo asume pues con mejillas coloradas y sin muchas cosas que responder de vuelta. La estocada final ocurre cerca de la estación de trenes de Retiro, cuando él comienza a decirle que la percibe de rostro tenso y cansado. Además le comenta que el taxi es sólo su hobby, porque lo que verdaderamente hace con estilo SON MASAJES!!!. Así es. El inocente juego inicial se transforma en un ofrecimiento formal de caricias en casa, con los eventuales extras que eso podría significar, porque de tímido el lolo no tenía nada. Gaby, ya desesperada, pide que la deje en la esquina. El insiste en que no se preocupe, y que si es por plata no le cobra tanto. Pero ya lo único que quería era bajar, no sabe exactamente si “por temor a ser violada” (sic) o porque las maniobras seductoras del veinteañero la tenian al borde de un “sí”. Al final opta por la alternativa uno, con muchas bolsas llenas de libros, tan cansada como al principio, y medio traumada de no saber si tomar otro taxi-con-servicios-adicionales, o bancarse las 20 cuadras que faltaban para la casa. Eso y con la extraña sensación de haber sido seducida por un “tímido” taxista porteño.

Reconozco que el estudio sociológico tardoó más de lo que pensaba. Encontré muchas cosas que ellos odian de nosotros y que no son nada de despreciables. Pero en fin. Aquí estoy listo para contarles Las 10 cosas que ellooos odiaaan de nosotroooos!!!!! (quizás las vocales alargadas también son impactantes).

01 Que no reconozcamos que el verdadero padre de la patria de Chile es San Martín y no O’Higgins.
02 Que ahora seamos los chilenos los que nos creemos grossos.
03 Que pasemos mucho rato alardeando que nuestros vinos son mejores y que el pisco sour es un manjar.
04 Que finjamos ser expertos en carne.
05 Que finjamos ser expertos en futbol.
06 Que finjamos ser expertos en mujeres.
07 Que Chile tenga mejores playas.
08 Que usemos escencialmente ropa oscura y seamos más depres.
09 Que sigamos creyendo que nos quieren cagar con todo.
10 Que no los hayamos apoyado como país en la Guerra de Malvinas.

Hay más, pero como la idea era ser equitativos, lo dejo hasta aquí… de momento, claro.

Perfectamente podrían haber mas, pero como la idea no es quejarme más de la cuenta (aunque si lo justo y necesario), paso a enumerar LAS 10 COSAS QUE MAS DETESTO DE ELLOS!!!!!. (se dan cuenta que con mayúsculas y negrita, todo queda más grave de lo que es?)

01. que hablen por celular como si estuvieran hablando a través de un megáfono
02. que mientras están en el cine, comentan TODO lo que pasa en la película.
03. que una conversación de 10 minutos con un argentino al medio puede durar 3 horas sin ningún problema.
04. que siempre quieren tener la razón en todo.
05. que a los mayores aunque no la tengan siempre les dan la razón.
06. que siempre quieren tener la razón en todo. (si, ya sé que lo dije, pero quería dejarlo muy en claro, ok?)
07. que cuando escuchan que está hablando un chileno cerca, te expresan su bronca en la cara.
08. que los taxistas no paran de hablar en ningún momento.
09. que las argentinas sencillamente ignoran a los que tenemos poco pelo.
10. que todavía no se den cuenta que tienen un presidente bizco.

PROXIMAMENTE Y EN EXCLUSIVA ¨LAS 10 COSAS QUE LOS ARGENTINOS ODIAN DE LOS CHILENOS!!!¨

Gracias a los dioses del Olimpo y a que tengo una buena estrella, el tipejo que apareció en la tele ayer no era yo. Tenía la misma cara de idiota, y era parte de la misma cámara oculta, pero no. Tuve acceso al programa completo y mi humanidad se salvó, al menos por ahora.
Quiero mas buenas noticias, YA!