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Monthly Archives: June 2005

Hoy fui a ver Batman Begins. Notable. Cristopher Nolan se mueve bien en el género que le pongan encima. Al que lea esto y ande indeciso sobre que ver, ya sabe.

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Pero como esto no es un comentario de películas, sino un blog cada día más extraño de clasificar, les cuento que hoy en el cine me sentí medio estafado. Batman dura algo así como 2 horas veinte, pero resulta que en medio de una parte bastante importante de la historia, de repente todo se pone negro, y un cartón gigante aparece en pantalla diciendo “Receso de 8 minutos”. Acaso los que van al cine no han aprendido a ir al baño antes de entrar a la sala?. O es que acaso Hoyts está bajo en las ventas de cabritas (pochoclo) y necesita deshacerse del stock?. Acá el cliente no tiene la razón. Sencillamente mi reclamo fue ignorado. Sólo me deja tranquilo que la película al menos valía la pena. Eso.

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Debo hacerles una confesión. Vivir en Buenos Aires es increíble. Las chicas son guapísimas (aunque los calvos como yo tenemos cero oportunidad con ellas), la comida es excelente y además barata, tiene vida de barrio y se percibe cordialidad en la gente cuando uno necesita de ella. Pero si hay algo con lo que me cuesta vivir acá es con el clima. El verano fue sencillamente insoportable, con temperaturas de 38 grados, una sensación térmica de 40 y con una humedad que muchas veces era del 100%. Pero si hay algo que es aún más complejo es la presión atmosférica. Acá es más alta que en Santiago, y eso para mi es desastrozo. Ya estarán preguntándose algunos que puede convertirme a mi en un ser especial que se siente afectado por ese factor. Pues bien, la verdad es que desde hace casi tres años vivo con una hernia. Si, una de disco en la zona lumbar y que en esta ciudad me tiene muy complicado.
Mi día parte bastante bien, pero a medida que las horas pasan el dolor aumenta proporcionalmente. Días atrás andaba por el sector del Abasto, y sencillamente no pude seguir caminando. Es como que la pierna (derecha), se negara a seguir funcionando, se rebela, y a mi me deja con ganas de moverme, pero sintiendo que finalmente no somos nada sin todo el cuerpo funcionando.
Porqué les cuento esto?. Pues bien, sólo porque como este es mi “especie de diario”, creí que valdría la pena citarlo. Aunque la verdad es que en cama, tratando de reposar, no me van quedando muchas alternativas para entretenerme.

Cerca de Ezeiza, en un lugar llamado Martínez (algo similar a Pedro Aguirre Cerda, aunque sin hospital abandonado), quedan los estudios de Telepuy, una empresa de Telefé, que a su vez es dueña de Telemundo y otros tantos canales en América.
La introducción es necesaria, puesto que ahí fui la semana pasada para grabar unas promociones de una teleserie que va a emitir Chilevisión. Y ahí fue cómo entre pasillos, estudios calurosos y acentos mexicanos y argentinos, de pronto apareció él: su impronta es indescriptible, quizás porque en sus hombros lleva para el resto de su vida el hecho que es uno de los protagonistas de la infancia de los que tenemos más de treinta. Edgar Vivar. Ñoño, el Señor Barriga, al que el Chavo siempre recibía con un golpe, y al que Don Ramón sólo una vez le pago la renta, estaba delante de mis ojos. Y fue sencillamente impresionante.

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Le cuesta caminar a este hombre de no más de un metro sesenta y cinco. Los kilos de más y un problema en sus rodillas lo tienen mal. Tiene que sentarse al terminar cada escena, a veces sencillamente no va a grabar porque siente que no puede, y cada vez que lo vi fue con un sandwich en la mano.

Nada de esos detalles sin embargo, hizo que mi encuentro con él fuera menos emocionante. No pude evitar ser el primero en saludarlo y decirle lo honrado que me sentía de poder estrechar su mano. Discurso que de seguro ha escuchado miles de veces, pero como no repetirlo una vez más, si a fin de cuentas el y su ¨vecindad¨ acompañaron mis tardes de té helado y marraqueta frente al televisior, con mi madre repitiendo hasta el cansancio que ver tele desde tan cerca iba a dejarme corto de vista…

Edgar Vivar es un tipo sencillísimo, quizás como son las verdaderas estrellas, esas que no necesitan camarín con agua mineral embotellada dos horas antes, ni tina con pétalos de rosas recien cortadas. Tal como llega, saluda, se sienta y nos habla por más de una hora y media, cuando originalmente teníamos sólo diez minutos para hacer las tomas. Un tipazo que decidió seguir trabajando en teatro, cine y teleseries porque sentía que su amor por las artes dramáticas era más grande que la fama que cosechó mientras el Chavo del Ocho existió. Ameno y cordial, me invitó a su casa para seguir la charla. Y cómo no aceptar, si finalmente cuando pase, voy a poder saber más del porqué la infancia de una generación completa fue consagrada a un grupo que lo único que hizo fue mostrarnos con humor, lo que pasa en la casa del lado.

… conocí a Edgar Vivar. Ñoño. Señor Barriga. El Botija. Sencillamente sobrecogedor. Les contaré detalles cuando salga de mi asombro.

Tamaño total de los archivos de música en mi Mac: 2.97 GB, equivalentes a 488 canciones que si quisiera escuchar de una vez me tomaría 1.8 días.

Tamaño total de los archivos de música en mi iPod: 27.9 GB. Tiene 4052 canciones, y no sé cuantos dias me tomaria escucharlas todas juntas.

Último disco que me compré: Love Songs, de Phil Collins. Recomendado por Ballestrazzi. BBB.

Canción que estoy escuchando ahora: Queen Bitch, de David Bowie.

Cinco canciones que escucho un montón (y aún no sé exactamente porqué):

– Sudestada. Gustavo Cerati
– Never Let Me Down Again. DM
– Alone Again Naturally. Gilbert O’Sullivan
– Young Americans. David Bowie
– Time. Alan Parsons Project

Eso sería. No sé si quiera mostrarles más de mi compu. Al menos no ahora.