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Si. Dormir bien es tan importante como respirar aire puro, comer rico y hablar sandeces. Por lo mismo, y porque mi colchón era sencillamente un desastre, es que sacrifiqué algo de plata y partí rumbo a una mueblería al sano ejercicio de la compra y venta. Lo que quería era algo sencillo: sólo un espacio donde colocar un colchón nuevo, rico, blandito.
janeiro pernas cama
Busqué, coticé, regateé. Hasta que encontré el lugar. Una tienda que se dedica al rubro del amoblamiento para casas de campo. Ideal. Imaginé mesas, sillas, escritorios y por cierto camas, que estaban firmes y con prestancia ocupando los lugares que les habían asignado sus dueños por largo tiempo. Vi historias en torno a esos muebles macizos, de maderas nobles, viendo como el paso del tiempo no hacían nada sobre sus estructuras construidas con manos sabias. Recordé por cierto -como no- el camarote que por más de treinta años recibió variados cuerpos cansados en casa de mis padres…
La espera fue larga, aunque sospecho que había más ansiedad que real demora. Diez días en que quise dormir más arriba que el suelo de mi pieza y además sobre sábanas nuevas y colchón de resortes. Sencillamente hacer del acto de dormir una delicia.
El esperado día finalmente llegó. Sábado, temprano y camioneta mediante, dirigí mis pasos a calle Belgrano a saldar cuentas y poder llevarme al fin mi cama. El trámite fue sencillo. Pagar, conversar y admirar un trabajo de artesanos que frente a mis ojos parecía soberbio. Madera sólida, barniz oscuro, pulido perfecto. Mi cabeza no pudo si no imaginar jornadas de descanso y pasión sobre aquella estructura que desafiante estaba esperando ser saboreada por mi espalda cansada.
Pocos minutos más tarde, ya estaba en San Telmo ordenando el espacio, poniendo almohadas, cobertores y sueños en aquel noble respaldo del alma y el cuerpo. Al terminar el trabajo, no pude evitar ver desde fuera del dormitorio el espectáculo que significaba un cuarto completo. Mesa de trabajo, placard, repisas, alfombrita a la entrada, y ahora, por cierto, una cama.
El sueño estaba cumplido. Aunque sólo fuera un sueño de mentira.
Ya sabrán porqué.

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