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Monthly Archives: March 2005

Por alguna extraña razón hoy empecé a divagar sobre el real valor de la amistad. Esta semana estuvo Ballestrazzi acá y las horas que compartimos juntos las sentí como unas más de todas las que llevamos en el cuerpo . Fue como si sólo hubiera dejado de verlo hace tres días, no tres meses. También pensé en Flores, en su trabajo, en las penas que sin duda carga. En sus reservas, en su perro muerto, y en las canas que acumula su cabeza adulta. Martín, como no, en el maravilloso estado de despertar del letargo y poder sentir que las cosas se pueden disfrutar a concho, para bien o para mal, pero con intensidad y no con perjuicio.
Por unos minutos volvimos a ser cuatro mientras revisaba unas fotos que tomamos mientras compartimos departamento. Y ahí estaba el apretón de guata, los ojos llorosos, y toneladas de idioteces que hemos vivido juntos. Desde los “sábados cochinos”, hasta el FICS. Desde la eterna Pizza Stop, hasta las empanadas de El Rápido. Desde encontrar la palabra rebuscada del día, hasta un emocionante “no olvides que aquí vamos a estar siempre”.
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De chico pensaba que la amistad era una cosa pasajera, como tener hermanos que cuando crecen se desaparecen. De grande he ido aprendiendo que la amistad es como un juego. Pero uno en que todos ganan o todos pierden. Afortunadamente soy de los ganadores, porque encontré no a uno, sino a tres que sé que están ahí, independiente de la frecuencia de las llamadas, de las largas o cortas conversaciones, incluso hasta de lo bien o mal que hablen de uno o de otro.
Escribo esto porque la nostalgia que me provocaron esas imágenes valía sin duda la pena expresarla. Y también porque era necesario decirle a esos tres que están lejos, pero tan, tan cerca, que se acuerden que en Baires hay un idiota que los quiere mucho.
Gracias por estar chicos.

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Ojalá pudiera conocer a alguien.
Pero la probabilidad de que eso ocurra es limitada, sobre todo si considero mi incapacidad de mirar a los ojos a una mujer desconocida…

Porqué me enamoro de toda mujer a la que veo y que me muestra
la más mínima atención?…

Cuán feliz es la suerte de la inocente vestal?. Al mundo olvida y el mundo la olvidó.
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos que acepta todas las plegarias y renuncia a todos los deseos.

Hace meses que tenia una deuda pendiente conmigo mismo, y fue tiempo de pagarla. Estoy en Santa Fé en un lugar llamado Bond Street, una especie de shopping del tatuaje, las cadenitas y la ropa oscura. Vengo a hacerme un piercing. O mejor dicho, a agregarme uno. Mismo lugar, misma motivación. Encontré a través de estos “aritos” una forma de sacarme los dolores de encima.
Esto está lleno. Admito que es una moda tatuarse o llenarse de metal algunas partes del cuerpo, y soy sólo uno más de todos los que esperan aquí sentados su turno.
Quizás aquí hay más gente que como yo, busca sacarse algo de encima, o agregarle un sentido al acto de intervenirse el cuerpo.
Hasta se podría decir que todos llevamos de una u otra forma un grado de temor en lo que vamos a hacer.
Mis manos sudan y a ratos muevo un pie con ritmo insistente. Me llaman y las imágenes pasan por mi cabeza. Recuerdo con preocupante claridad el día de mi primer piercing. Pensaba en Cárdenas, en que me dolía profundamente el pecho. Que la pena que llevaba era tan grande que no sabía si el dolor de esa pieza de metal iba a ser capaz de ponerse a la altura de lo que tenía dentro.
Sentí profundamente el apretón y el pinchazo y ahí entendí que ese momento era liberador. La pena era ahora un trozo de titanio negro en mi ceja izquierda. No un corazón que se deshacía a pedazos y con el peor de los dolores…
Hace meses que tenía una deuda pendiente conmigo mismo. Hoy nuevamente la estoy pagando.

Días atrás pensaba en porqué las chicas no se fijan en mi. Triste comentario que es sólo una consecuencia de la baja autoestima que arrastro desde hace un tiempo. Y llegué a una conclusión básica, sin demasiado fondo. Las chicas no quieren pasarlo mal, y por extensión, no enrollarse en algo mas profundo. No quieren ver la cara de culo de la pareja al despertarse. Tampoco enterarse mayormente de la vida del otro. Solo quieren reirse, pasarlo bien, vivir.
Porque creo que hay una mala concepción de cómo son las relaciones. Cómo se van pudriendo en el tiempo. Cómo entre hombres y mujeres nos vamos encargando de hacer todo triste, insoportablemente monótono. No sé si pertenezco o no a ese grupo, no me he sumado a los “emparejados”, y quizás si fuera uno de ellos no estaría escribiendo algo como esto.
Es probable que después de esta pequeña reflexión pueda comprender el porqué de las chicas a no tener nada serio. Ellas siempre van a tener a alguien; nosotros en cambio, luchamos para no quedarnos solos. Porque 30 años para una chica es casi una edad en la que empiezan a comprenderse, en cambio para uno es llenarse de dudas, preocupaciones, tristezas. Nada por lo que valga la pena interesar a las mujeres que solo quieren pasarlo bien.

La cabeza me tiene mal. Comprimido. Molesto. Atorado. Lo peor de todo es que no se cómo hacer para aislar los miles de pensamientos que se me cruzan. Lo paso mal porque no disfruto. Mis momentos de alegrías son escasos, pero a pesar de eso trato de andar alegre.
Hoy detecté una falla en mi. Una grave. Mientras me relaciono con gente en un nivel primario, sin incluir mayormente los afectos, las cosas funcionan perfectamente. Solo basta pasar a una fase más profunda para que las cosas cambien. Odio eso de mi. Profundamente. Pienso en mis amigos, en que estoy solo, en mis miedos. Y pienso en ese susto de repetir acá la fórmula que me terminó haciendo huir de Santiago.
Pienso en las chicas que están enfrente mio, y en si llegará bien la plata que le mandé a mi hija. Adoraría poder sólo sentir. Maldita cabeza. Pienso en la fiesta de cumpleaños de Paloma, y en que las cosas van a ser especiales porque viene Antonino. Pienso en el libro de ángeles que vi en el centro y pienso por extensión en Cárdenas. Todo llega por montones, con muchos recuerdos individuales de cada una de esas cosas. No hay ninguna conexión, sólo chorros de imágenes, datos, hechos. Solo muestras concretas de cosas que quiero sentir.
Me costo escribir esa palabra, y de seguro fue así porque esta cabeza maldita estaba buscando una alternativa.

Ayer lunes empecé a dividir mis horarios laborales. Me ofrecieron un trabajo de “colorista” en una casa de postproducción que cruzo con la productora. Está entretenido, porque es de esas cosas que uno llama “desafíos”. De esos que te ponen las manos sudorosas mientras estás trabajando. Porque tienes todo claro en la cabeza, aunque muchas veces el cuerpo no lo entiende así.
Y hago esta breve introducción para recordar algo que hace muchos años escuché por primera vez a Ballestrazzi: “el mundo es un pañuelo” decía, mientras saludaba a alguien a quien no logro recordar. Y hoy tuve la comprobación empírica de que las cosas efectivamente son así. Llegué a eso de las 8 de la mañana, y encontré a chica que hacía un online de una película. Al rato de hablar, me entero que conoce a quien me arrienda un cuarto acá en Baires, y para aumentar esa sensación de pequeñez del mundo, voy viendo en la pantalla que la película que ella está editando es chilena. Se llama Play y se supone que estrena en septiembre. Este podría no ser tan sorprendente, porque mucho del cine nacional termina alguno de sus procesos en este país, pero si a ese dato les agrego que una de las escenas se filmó enfrente de la casa de mis papás, en la que viví 24 años, y que además de eso en una toma aparece mi papá parado en la puerta de la casa!!!, sólo debo decir que mi amigo, si no es vidente, algo de sabio y brujo lleva en el cuerpo. Señores no somos nada!!.

PD: mi viejo aparece en 20 cuadros…creo que voy a hablar con mis abogados.

En lo personal, creo que existen dos tipos de personas. Los pragmáticos, esos a los que algunas personas definen como “fríos y calculadores”, y también existen los soñadores, esos que idealizan, que sueñan y hasta sufren en ese ejercicio. Gladys Marín, dirigenta comunista de mi país, incansable luchadora de los derechos de los trabajadores y activa en la lucha contra las violaciones a los Derechos Humanos, una mujer del tipo dos, murió hoy a los 63 años, producto de un tumor cerebral.
Creo que con mas soñadores, nuestro entorno podría ser mucho mejor. Quizás más desordenado, pero mejor. Por eso hoy, mientras leía sobre su muerte, me cayeron algunas lágrimas. Hoy, seis de marzo de dos mil cinco, una idealista fue a cumplir sus sueños a otra parte.

Días atrás fui a algo que tenia algo que ver con moda. No recuerdo exactamente el nombre, pero había mucha modelo, mucho perfume en el aire, mucho peinado, mucha ropa de diseñador. Y fue el momento ideal para escribir sobre eso. El problema es que por un comentario que alguien me dijo, sencillamente dejé el lápiz y la libreta de lado. Me quedé helado. Y no hice nada. Al par de días, escucho decir que mi blog es demasiado ¨periodistico¨, y de ahí surgen mis primeras dudas. Realmente es periodístico?. Es cierto, mi vida afectiva a estado ligada a dos periodistas, pero eso no me convierte en uno. Una lógica como ésa tendría a miles, millones de personas convertidas en pintores, músicos, ingenieros, presidentes!!!.
No sé. Trataré de darle alguna vuelta para hacerlo mas amable. Quién sabe si termino convenciéndome de lo contrario.

1- Cuando la veas, hazlo a una distancia razonable. Muy cerca dan escalofríos y ganas de abrazarla.
2- Nunca tengas sexo con ella. Si ya pasó, ármate de valor y vive con ello dignamente.
3- Nunca proyectar las cosas en el tiempo. Frases como ¨quiero estar a tu lado siempre¨o ¨me di cuenta que eres lo que estaba necesitando¨, sólo hacen perder la posibilidad de usar la mazoquista opción 1.
4- Conquistarla en la medida de lo razonable. De nada sirve forzar las cosas. Solo se sufre.
5- Por ningún motivo hacerle escenas de celos. Eso puede hacerte perder todos los ítems anteriores.
6- No traicionar tu escencia, por más imbécil que ésta sea. Fuerza compañero!.
7- Nunca, jamás, absolutamente prohibido usar la cabeza. En éste y casi todos los manuales de vida, sólo aplica usar el corazón.
8- Y última. Definitivamente no dedicarse jamás a escribir sobre qué hacer para no sufrir con un amor imposible. Sólo hay que vivirlo. Como sea que el destino lo haya querido.