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Una de las historias de amor mas alucinantes que he escuchado
habla de una pareja de ex compañeros que se conoce en el
colegio, que quedan medio enganchados, pero en que la vida
(infame, cruel, a ratos abominable, pero excitante a mangos) los
separa por mucho tiempo. Años. Si, como lo lee.
Lo cierto es que después de aquel largo periodo, ambos se
reúnen producto de ese insano ejercicio de remover el pasado,
para hablar de los profesores, los amigos entrañables de aquella
etapa, y porqué no de esos amores truncos.
Y ese es precisamente el motivo que termina juntando de nuevo
a este par de chicos, que a vista de todo quien los viera, solo
podían decir ¨tal para cual¨. Historia notable, porque las cosas
quedaron tal y como alguna vez las dejaron, en un efecto
criogenizador que sólo las tuvo en frío durante un tiempo.
Se vieron, se encontraron con las miradas y los recuerdos,
se tocaron, rieron. Eran de esas parejas que hacen que la gente
de verdad se pregunte si el amor está en todas partes, en el aire
como decía alguna canción setentera. Y ahí estaban ellos,
obnubilados con sus pasados y presentes, queriendo quizás
construir futuro juntos. Sólo que esa vida (nuevamente artera,
despiadada, pero maravillosa y cegadora), les puso algunas
barreras. A él, un viaje, a ella un novio que sospecho nunca amo.
Y de ahí en adelante las cosas se suceden cual tragedia griega,
de esas en que los semidioses encontraban en el sacrificio de sus
cuerpos la inmortalidad que en vida les habría sido negada.
El esperó con ansias que ella sólo dijera “quédate” para dejar
todo botado, sin embargo nada de eso pasó y el, solo, con más
lagrimas de esa impotencia que únicamente logra el despecho,
emprendió viaje a su nuevo destino. Cosa curiosa fue que al
tiempo nuevamente estaban conectados, intentando rehacer las
cosas, en un ejercicio mazoquista, tratando quizás de armar un
futuro a la distancia. Se reencantaron, se quisieron una vez más.
El pasado afloró nuevamente, los colores fueron otra vez brillantes
y el viento, ése que trae siempre buenas nuevas, circuló entre
Morelia y Santiago. Pero como ésta es una historia sufrida, de
encuentros y no, es que un día sin mas, ella nuevamente dio la
puntada. Se casó con otro, pero a pesar de ello juró cariño
especial por quién la esperó y hasta quiso jugar a favor de ambos
queriendo volver sólo para estar con ella.
Pasan cosas raras con el amor. En Chile, alguien se ilusiona con su
nueva vida de señora. En México, un chico con lagrimas de corazón
destrozado escucha una canción que habla sobre como poder vivir
cuando la amada simplemente es de otro.
El amor hace cosas que la razón desconoce. Y así será por siempre.

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