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A Baires vine antes de este viaje, tres veces. Y de esas tres veces, debo haber escuchado una 47 historias de taxistas. Si, eran otros tiempos, podía viajar en taxi y creerme un burgués más de esta metrópoli. Son historias muy malas, pero no puedo dejar a mi publico (gracias, los quiero mucho), sin la posibilidad que las cuenten en sus círculos de amigos, y que a través del boca en boca (mágica medida inventada por el hombre moderno), puedan transformarse en anécdotas de vida. Veamos qué resulta:

Primera parte: Esa policía verde.

Camino de Ezeiza al centro de Buenos Aires un taxista nos contó a Cárdenas y quien escribe, de la alucinante vida de los policías. Sin duda es para hacer una serie de tv o incluso una película.
Para los que no han podido viajar a otro país (ojalá todo quien quisiera pudiera), una de las primeras cosas en que pondría atención sería en ellos. No tienen para nada la actitud circunspecta del paco chileno. Acá el policía es de los que saluda y abraza al dueño de un boliche estando en servicio. Es de los que se apoya en las murallas de la Casa Rosada, de los que se sienta en una camioneta a dormir a vista y paciencia de todo quien lo desee. Y también es de los que más está acostumbrado (después de los políticos claro) a aceptar “regalitos”, o como se diría en buen chileno, una coima, un sobresueldo, un extra.
La historia mas o menos versaba así: El hijo del taxista, un Ingeniero que llevaba una vida mas bien austera porque planeaba comprarse una casa, llega un día al departamento que arrendaban con su esposa, y se encuentra con la sorpresa que había sido literalmente saqueado. El tipo, que además de ingeniero era estúpido, tenia los ahorros de su vida casi bajo el colchón. Sumaban 8000 dólares (linda casa quería comprar, no?). El tema es que después de la denuncia oficial y tramites de rigor, se aparece por casa un tipo con cara de sospechoso, pero que le cuenta a su padre que sabe perfectamente dónde esta la plata y el resto de las cosas, pero que puede hacer el “servicio” por 2 mil verdes mas. El padre en un gesto de ofuscación y desesperación le dice a este tipo “como se te ocurre que voy a pagar 2000 dólares mas para recuperar los 8000 mil que le robaron a mi hijo” (este diálogo les pediría que lo leyeran con mucha angustia para que les traspase el sentimiento del señor). Cuento corto: éste tipo (que a todas luces era policía) quedó con cara de espanto, porque esperaba ganarse 2000 verdes por entregar información de los tipos que habían robado la casa, robo del que el además era cómplice y por el que iba a recibir una parte. pero no imaginó nunca que el robo había sido tan grande. Entonces, sabiendo que había sido ¨víctima¨ de un engaño por parte de sus “compañeros”, decide hacer justicia, e inventar un operativo para detener a sus ahora ex partners, recuperar la plata y además conseguir un ascenso. No obtuvo los verdes que quiso coimear, pero al menos resultó ser el menos imbécil de todo el grupito. Que tal?

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